10.11.2011

Otro.

Es de madrugada y la única luz encendida en todo lugar es esta. Dejar que la oscuridad consuma nuestras vidas es algo en lo que somos maestros. Ambos. Tú y yo. Sí, tú que duermes plácidamente, invadiendo mi cama como otro cualquiera. Otro para la colección, para la lista. Otro al que envolví entre penumbras hasta que se volvió igual de oscuro a mí. Tú que duermes creyéndote el único entre mis piernas. Y no sabes, -no, aún no es tiempo de que sepas-, que sólo me alimento de tu afecto porque no me queda de otra. No sabes que todos nuestros encuentros y reencuentros, y lágrimas y gritos y cuentos.... Y. ¿Y qué más? Todo no ha sido más que un poco de sazón a la historia. A la milésima vez que vivo este cuento. Y no sabes, porque nadie te lo habrá advertido, que cuando empieces a excavar hondo en mí, que cuando al fin tomes el coraje para intentar adivinar que pienso, que cuando decidas imponerme tu sonrisa… Ay, vida, cuando eso suceda sólo serás otro. Y alguien más se robará mis besos creyéndose el único.

Es de madrugada y hace frío. Tú te robas mis cobijas empapándolas de tu aroma y yo tirito, dejando que la brisa que se cuela por debajo de la puerta se lleve la sensación de tus manos sobre mi cuerpo. Fría, helada, congelada. Dejaría que la hipotermia me llevara si tuviera que hacerlo. No me quiero acostumbrar a ti en ningún sentido. Así que mañana cuando despiertes, aún encandilado con mis caderas, no encontrarás rastro de ti en mí. Pobrecito, ni siquiera te das cuenta que no sólo no dejas huella en mi cuerpo, sino que tampoco en mi corazón.


El día en que el aroma de algún hombre se me quede atorado en el pecho, ahí entre las costillas, ese día tendré que escoger. Una de dos. Pero no te preocupes que tú no lo has logrado… ni tú, ni el anterior, ni el anterior. Quizá el siguiente. Quizá ninguno. Lástima. Ustedes nunca se dan cuenta de nada. No al menos todos los que se han acostado ahí, dónde estás tú. No generalizo porque me han dicho que es malo, porque aunque la experiencia me haya gritado otra cosa tengo aún la fútil esperanza de que uno sea diferente. Mira que casualidad, no eres el único iluso del cuadro. Uno entre docenas. Quizás, y lo diré sólo para aumentar tu curiosidad –y otra cosa también-, más de cincuenta. Y eso, de los que me acuerdo…porque la mayoría sólo se desdibujan en el calor. El calor que ahora me falta, tu calor que pienso dejar allí entre mis sábanas


Amanece. Estoy trasnochada, agotada, harta y aburrida. Si estuvieras despierto podríamos jugar a que me enojo y ruegas, o a que lloro y me mimas. Pero duermes, como todos siempre duermen. ¿Soñarán conmigo? Yo nunca sueño, no me queda tiempo. Desear es lo que más hago, si es que no te has dado cuenta. Y anhelar, pero muy de vez en cuando. Como ahora que el cielo naranja se presta para tales tontadas. Te desperezas y yo apago sigilosamente la luz, que se ha vuelto innecesaria. Veo la silueta de tu espalda desnuda y sonrío para mí, recordando el hecho de por qué estás donde estás. ¿No son lindos los sueños de una noche? Porque sólo te llevarás eso... una noche, a lo sumo dos. Si eres bueno una semana. Y la herida, imposible que no, en el pecho, de alguien que te usó con tanto desparpajo. Porque me quieres, porque te enamoraste. Si, podría ofrecerme por ahí como aventura y ya. Pero no me digas que no tienen gracia las idas a cine, las rosas, la falsa niebla del compromiso. Yo sólo tengo un compromiso: y es conmigo, siento haberte hecho creer lo contrario. Ayy, pero qué lindos se ven tus ojitos brillantes.Y sale el sol, y me decido a meterme en la cama. Tamaña debilidad me has causado, puedes sentirte orgulloso, querido. Apoyo mi naricita congelada contra tu cuerpo y tiemblas de placer, y yo me río. Eres mejor que algunos, he de aceptar. Pero no diferente. Eres otro, no lo olvides. Pero vaya, quizás podamos seguir jugando. A lo mejor, esta carta, puede esperar una noche más. Otra noche más de desvelo, de locura. Otra para la lista....


 otro que va a parar al olvido, de este corazón que siempre ha padecido de insomnio.

Mensajes subliminales...

Un mensaje de texto, a las 12:30 am, ayer en mi celular:
"(...)Te quiero sin más límites que que nuestra ausente figura en cada una de nuestras camas, te quiero y te quiero.."

Un mensaje en mi cabeza, a las 6:30 am, cuando leí el mensaje:
Yo estaría en tu cama si me lo pidieras, sin ningún problema (y ninguna prenda) encima. Pero no me lo pides, así que no me sirve ese juego. I'm sorry. Que me quieras aún no me alcanza para todo esto, necesito más. Necesito que te arriesgues. Salta (sáltame encima..)

Un mensaje de texto, a las 6:50 pm, ayer en su celuar:
Yo no te quiero. Te adoro, con a de otra cosa.

8.30.2011

"Cállate y siente. Siénteme. Siente huracán, caos, saliva, mar. Cállate y hazme sentir, que necesito escapar de las tres dimensiones, perderme en nuestro síqueno. Sentir puro son, pimienta, química y no cuentes más, que esto de matématica poco tiene, que en vez de uno y uno dos, un día de estos terminamos en siete veces siete, porque lo que tengo adentro es multitud."

8.19.2011

Ella se sienta con sus ojos de gata coqueta a tentar al desastre, porque está aburrida, es viernes y se le da la gana. Y, claro, el desastre ni corto ni perezoso viene a entrelazar los dedos en su cabello pelirrojo y a besar las comisuras de su sonrisa de cómeme-que-me-gusta, y un algo más.

Y el día se convierte en uno de esos días de tendencia irremediable al desastre, de cigarrillos, calles del centro y pasión desbordada. Con algo de vodka puro, acompañado de un porfavorygracias, que los modales sólo se pierden los modales en la cama. Y es que aunque juega a ser la muñeca de porcelana -y joder que es buena-, es mejor cuando es mala y sale de cacería a bailar hasta que el corazón deje de tararearle la canción rota de siempre. Necesita que a besos robados le quiten las ansias de calor, y al ritmo de una salsa dura perder los estribos de su vida y de ese universo que tanto le pesa sobre los hombros.

Y es que cuando sale así de su casa, mordiéndose el labio, con las uñas pintadas de rojo y los tacones negros, todos saben que no va a volver en todo el fin de semana y cuando regrese tendrá todos los vértices cargados de pecados y sabor a delirio, a revolcarse entre sus sabanas con la soledad, que finalmente es la única que se aguanta que le pongan sin ton ni son, tantos cachos.

Porque ella es ángel o demonio, no entiende de medias tintas, la cajita de pandora en 1,65 de estatura.

Amar hasta devorar tu corazón~

6.29.2011

Shut up slut, you love it.

A veces, me despierto y es esa la frase que se me viene a la cabeza. Últimamente de manera bastante constante. ¡Si es que estoy metida en más batallas que un legionario romano en plena guerra! (que no se note que paso mis vacaciones como morza leyendo libros de legionarios romanos...) Los días deberían tener 35 horas, porque, sinceramente, la vida ya no me alcanza para tanto.
Y ahora me zampo un nuevo blog, como para terminar de compensar.

Así que aquí estoy, presentándome de nuevo. Hello, boys and girls of every age, I'm the vodka girl.

Aquí estoy, con mis batallas, mis enredos, mis noches de locura y mi histeria. ¿Cuántas batallas se pueden tener a los 18 años...? Pues mis batallas van desde solucionar los problemas del universo, pasando por mantener mi promedio de 4.5 en la universidad al margen de mis noches de vodka, y terminando en esas batallas campales entre sábanas que, no me vengan a decir que no, todos amamos. Les advierto que aquí convivimos mi bipolaridad y yo, y no siempre es fácil saber quién escribe.

Sé tomar el té, me gusta el sexo sucio y sin púdor, sé decir porfavorygracias, no suelo dormir hasta pasada la madrugada, las mañanas no son lo mío, me tomo el vodka sólo y hasta el borde y el tequila con pimienta y sal, escucho de Beethoven a Extremoduro, me encanta leer, tengo un corazón promiscuo e hipotermia imperecedera en los pies, entre semana puedes presentarme a tu madre y el fin de semana más te vale presentarme algún buen lugar para bailar.

Y soy la que se despierta con el pelo revuelto, mira su vida, se muerde el labio y se susurra shut up, slut, you love it para seguir viviendo en este carrusel de vida que me he currado y en el cual, ahora, ustedes podrán meter un poco las narices.

Sin más que decir hasta la próxima,

¡Bienvenidos a disfrutar entradas que nunca se sabrá si son sabor a galletitas, o a vodka!