Es de madrugada y la única luz encendida en todo lugar es esta. Dejar que la oscuridad consuma nuestras vidas es algo en lo que somos maestros. Ambos. Tú y yo. Sí, tú que duermes plácidamente, invadiendo mi cama como otro cualquiera. Otro para la colección, para la lista. Otro al que envolví entre penumbras hasta que se volvió igual de oscuro a mí. Tú que duermes creyéndote el único entre mis piernas. Y no sabes, -no, aún no es tiempo de que sepas-, que sólo me alimento de tu afecto porque no me queda de otra. No sabes que todos nuestros encuentros y reencuentros, y lágrimas y gritos y cuentos.... Y. ¿Y qué más? Todo no ha sido más que un poco de sazón a la historia. A la milésima vez que vivo este cuento. Y no sabes, porque nadie te lo habrá advertido, que cuando empieces a excavar hondo en mí, que cuando al fin tomes el coraje para intentar adivinar que pienso, que cuando decidas imponerme tu sonrisa… Ay, vida, cuando eso suceda sólo serás otro. Y alguien más se robará mis besos creyéndose el único.
El día en que el aroma de algún hombre se me quede atorado en el pecho, ahí entre las costillas, ese día tendré que escoger. Una de dos. Pero no te preocupes que tú no lo has logrado… ni tú, ni el anterior, ni el anterior. Quizá el siguiente. Quizá ninguno. Lástima. Ustedes nunca se dan cuenta de nada. No al menos todos los que se han acostado ahí, dónde estás tú. No generalizo porque me han dicho que es malo, porque aunque la experiencia me haya gritado otra cosa tengo aún la fútil esperanza de que uno sea diferente. Mira que casualidad, no eres el único iluso del cuadro. Uno entre docenas. Quizás, y lo diré sólo para aumentar tu curiosidad –y otra cosa también-, más de cincuenta. Y eso, de los que me acuerdo…porque la mayoría sólo se desdibujan en el calor. El calor que ahora me falta, tu calor que pienso dejar allí entre mis sábanas
Amanece. Estoy trasnochada, agotada, harta y aburrida. Si estuvieras despierto podríamos jugar a que me enojo y ruegas, o a que lloro y me mimas. Pero duermes, como todos siempre duermen. ¿Soñarán conmigo? Yo nunca sueño, no me queda tiempo. Desear es lo que más hago, si es que no te has dado cuenta. Y anhelar, pero muy de vez en cuando. Como ahora que el cielo naranja se presta para tales tontadas. Te desperezas y yo apago sigilosamente la luz, que se ha vuelto innecesaria. Veo la silueta de tu espalda desnuda y sonrío para mí, recordando el hecho de por qué estás donde estás. ¿No son lindos los sueños de una noche? Porque sólo te llevarás eso... una noche, a lo sumo dos. Si eres bueno una semana. Y la herida, imposible que no, en el pecho, de alguien que te usó con tanto desparpajo. Porque me quieres, porque te enamoraste. Si, podría ofrecerme por ahí como aventura y ya. Pero no me digas que no tienen gracia las idas a cine, las rosas, la falsa niebla del compromiso. Yo sólo tengo un compromiso: y es conmigo, siento haberte hecho creer lo contrario. Ayy, pero qué lindos se ven tus ojitos brillantes.Y sale el sol, y me decido a meterme en la cama. Tamaña debilidad me has causado, puedes sentirte orgulloso, querido. Apoyo mi naricita congelada contra tu cuerpo y tiemblas de placer, y yo me río. Eres mejor que algunos, he de aceptar. Pero no diferente. Eres otro, no lo olvides. Pero vaya, quizás podamos seguir jugando. A lo mejor, esta carta, puede esperar una noche más. Otra noche más de desvelo, de locura. Otra para la lista....
otro que va a parar al olvido, de este corazón que siempre ha padecido de insomnio.
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¡Tú! ¡Sí, tú! No te hagas rogar y coloreame un tanto..